Abril 24, 2004
Querida Cindy:
Te agradezco mucho tu carta encabezada por esa vista del malecón habanero con el Hotel Nacional de fondo. No dejes de llevar la cámara a donde quiera que vayas pues siempre tomas fotos muy bonitas. Gracias también por la copia de tu entrevista en Tribuna de la Habana y las palabras que utilizas para referirte a nosotros cinco.
Me gustó mucho tu comentario sobre el libro de Gioconda Belli. No creo que se trate de criticarla a ella personalmente, quien hizo enormes sacrificios y corrió enormes riesgos en la lucha por la liberación de su país. Pero esos criterios y valores innegables, que nadie se los puede quitar no están acompañados por una madurez política a la altura de ese sacrificio que hizo. Es propio de todos los procesos revolucionarios que muchas personas participen con ideas y concepciones diferentes, y por diversas motivaciones. Las motivaciones y los niveles de conciencia no son homogéneos en todos los participantes.
Yo coincido con tus comentarios. No se trata ni de Ortega ni de Ronald Reagan. Ellos son solo personas; el problema está en el sistema. Cuando se comienzan a personalizar las cosas, los análisis y los procesos, se pierde de vista que lo importante es “la revolución”.
Coincido contigo en la falta del análisis de la correlación entre los intereses individuales y los colectivos en Gioconda. Una muestra de inmadurez como revolucionaria.
Aunque ella no hace mucho énfasis en eso, a mí me parece que la experiencia de la desaparición del socialismo en Europa, y la confusión y la desorientación de la izquierda, o de una parte importante de ella a partir de esos sucesos, es parte del contexto en que ella evoluciona hacia su visión actual. Claro, eso es posible porque nunca maduró totalmente desde el punto de vista político a pesar de sus enormes méritos y sacrificios.
Con toda honestidad te digo que me parece que una manifestación de ese acento en lo individual es cierta tendencia al egocentrismo que observo en su historia tal como la cuenta ella misma. Un tema delicado, porque pudieras interpretarlo como una crítica por ser ella mujer, pero no es así. Yo creo que hay una tendencia egocentrista.
Te agradezco el libro que es una bonita historia y muy bien contada, a pesar de los señalamientos críticos. Y te agradezco mucho tus criterios.
Un abrazo,
Fernando.
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